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Simposio sobre el binomio alimentación-nutrición

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Simposio sobre el binomio alimentación-nutrición

Se ha demostrado que la obesidad y la hipertensión son las principales comorbilidades que se asocian a un mal pronóstico de Covid-19, lo cierto es que la obesidad es una condición caracterizada, además del aumento de peso, por el incremento del tejido adiposo que libera citocinas proinflamatorias. Por ello, la actividad física, realizada aún por personas obesas o hipertensas, modula la activación de las células del sistema inmune que favorece una respuesta antiinflamatoria, señaló el doctor Iván Torre Villalvazo, investigador del Departamento de Fisiología de la Nutrición del Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (ICMNSZ), al participar en el Simposio “Binomio alimentación-nutrición: necesidad, responsabilidad y derecho”, organizado por la carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, a cargo de la maestra Mariana Isabel Valdés Moreno.

Por medio de una videoconferencia realizada el 25 de junio con la participación de expertos del ICMNSZ, de los Servicios de Salud Pública de la Ciudad de México, así como de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la UNAM, el doctor Torre señaló que la inmunonutrición, ciencia surgida recientemente, concibe a los nutrimentos como capaces de modular la función de las células del sistema inmunológico para aumentar su respuesta y neutralizar la infección.

Algunos nutrimentos pueden reducir el estrés oxidante, funcionar como prebióticos y probióticos que regulan la composición de la microbiota intestinal y actuar como inhibidores de la replicación viral. Los polifenoles de la dieta, contenidos en lentejas, frutas y verduras de color rojizo y morada como la remolacha y berenjena, uvas, fresas, frambuesas, granada y arándanos, tomate, cebolla, ajos y pimientos, entre otros, poseen efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

Quienes padecen resistencia a la insulina, esteatohepatitis, ateroesclerosis, diabetes y cáncer son más susceptibles a padecer las complicaciones crónicas o agudas del Covid-19 debido a los procesos inflamatorio y de estrés oxidante. “Al reducir estos dos factores se evitan las complicaciones del virus SARS-CoV-2”, afirmó el investigador.

Por su parte, la doctora Gabriela Alemán Escondrillas, investigadora del Departamento de Fisiología de la Nutrición del ICMNSZ, dictó la conferencia “Impacto de la alimentación de la epigenética y el desarrollo de enfermedades metabólicas”, en la que resaltó que la nutrición es un factor ambiental importante capaz de afectar la salud.

Indicó que las epidemias infecciosas han sido reemplazadas por epidemias relacionadas a cambios en el estilo de vida de las personas. Señaló que en los últimos años la población infantil ha sido impactada por la obesidad, ya que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2018, indicó que 35.6 por ciento de los niños de entre 5 y 11 años presentaba sobrepeso y obesidad.

La doctora Alemán señaló que los fenotipos obeso y delgado, el primero con una dieta dañina compuesta de alimentos altos en carbohidratos y grasas saturadas que ocasiona hígado graso, envejecimiento prematuro, desórdenes inmunes, cáncer y el segundo, con dieta mediterránea, integrada por frutas, vegetales, granos integrales, que reduce el riesgo de enfermedades crónicas, pueden tener cambios o alteraciones epigenéticas, tanto en el ADN como en histonas, así como efectos a nivel transgeneracional. “Algunos de los patrones epigenéticos, que pueden ser incluso acarreados por gametos, tienen efecto en las siguientes generaciones”, indicó la investigadora.

Alimentos como el brócoli, los frijoles de soya, las uvas, el té verde posee propiedades a nivel epigenético, en el DNA, histonas y RNA no codificados. El consumo de estos alimentos permite mejor longevidad, menor incidencia al cáncer, así como de enfermedades de la vejez.

Finalmente destacó que estudios en animales han demostrado que el consumo de compuestos bioactivos como el resveratrol, presente en las uvas; la genisteina en la soya; la epigalocatequina en el té verde y la antocianina, en los frutos rojos y morados, tiene un efecto benéfico en la nutrición del padre, la madre, así como de las crías, además de generar modificaciones epigenéticas que, a largo plazo, son benéficas en la etapa adulta como la concepción, gestación, lactancia y las etapas de infancia temprana”, concluyó la doctora Alemán.

En la segunda etapa del simposio participaron la maestra Avelina Landaverde, subdirectora de Promoción de la Salud para Grupos de Mayor Riesgo, quien habló de la educación y comunicación para la salud alimentaria y nutricional post-Covid-19, y el doctor David Sébastien Monachon, responsable del área de Consumo Sustentable de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la UNAM, quien dictó la ponencia “Sustentabilidad en la nuestra alimentación en tiempos del Covid-19”.

Mariana Isabel Valdés Moreno