En el marco de los festejos por su 50 aniversario, la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza fue sede de la conferencia “Edadismo: haciendo visible lo invisible”, impartida por la destacada gerontóloga y especialista en envejecimiento, inclusión y derechos de las personas mayores, doctora Rebeca B. Gilad, quien invitó a la comunidad universitaria a reflexionar sobre la discriminación que se comete contra la población mayor y que muchas veces pasa desapercibida.
Con base en entrevistas realizadas a personas mayores en California, Estados Unidos, la doctora Gilad presentó recreaciones en video de situaciones que muestran las actitudes y tratos que día a día vive este grupo etario: invisibilización, abusos, menosprecio, violencia económica y patrimonial, e incluso malos tratos físicos. “Estas historias suceden diariamente, pero cuando el abusador es un familiar da mucha vergüenza reconocerlo y pedir ayuda”, destacó.
Durante su intervención, la especialista subrayó que la manera en que juzgamos a las personas mayores no es algo natural, sino aprendido: “la sociedad nos enseña cómo juzgar la edad”. Este aprendizaje social, explicó, es el que da origen a los estereotipos y prejuicios que sostienen al edadismo.
“La ciencia nos dice que la vejez es un lugar al que todos llegamos por el mismo camino, y no es así: depende del contexto”, señaló la especialista, quien indicó que cada etapa de la vida es importante, pues la vejez empieza a perfilarse mucho antes de los 60 años.
“Diferencias pequeñas terminan convirtiéndose en diferencias enormes: cirugías a tiempo, buen trabajo, buena atención médica, buena alimentación”, advirtió, y añadió que la vejez, más que un destino inevitable, “se construye” a lo largo de la vida a partir de esas condiciones y oportunidades.
En este sentido, la doctora Gilad también advirtió sobre la aporafobia —el rechazo o desprecio hacia las personas en situación de pobreza— como un factor que se cruza con el edadismo y agrava la vulnerabilidad de las personas mayores que, además de la edad, enfrentan carencias económicas. Explicó que la vejez es el resultado visible de toda una vida de experiencias, mientras que el edadismo es la discriminación por edad, la cual “empieza cuando dejamos de ver a la persona y vemos solo su edad”.
La gerontóloga advirtió que el abuso es un problema que afecta la dignidad, seguridad y calidad de vida de millones de personas mayores, y que el maltrato no siempre es evidente: “no solo es físico, hay humillaciones, malos tratos, hay despojo de bienes y dinero”. Esta situación, dijo, puede provocar que la persona mayor se aísle, lo que a su vez aumenta su dependencia.
Para combatir el edadismo, la doctora Gilad recomendó, primero, reconocerlo; además de cambiar el lenguaje, tomarse el tiempo de conocer las historias de vida de las personas mayores, promover oportunidades, dejar de generalizar y diseñar una sociedad para todas las edades.


