La zaragozana Mirelli Montes Dimas, tesista de la carrera de Biología, logró aislar bacteriófagos en muestras de tecnosol provenientes de Zimapán, Hidalgo, una región caracterizada por la presencia de metales pesados y arsénico derivados de la actividad minera.
Este hallazgo permitirá ampliar el conocimiento sobre el papel que estos virus desempeñan en ecosistemas contaminados y su posible participación en los procesos de transformación de contaminantes. Este es el primer aislamiento de bacteriófagos realizado en la Facultad a partir de este tipo de suelo y no existen antecedentes reportados en México sobre aislamientos de fagos en sitios mineros.
“Los bacteriófagos son virus que infectan exclusivamente bacterias. Tienen múltiples aplicaciones; la más conocida es la fagoterapia, una alternativa para combatir infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos”, explicó Mirelli Montes.
Además de su potencial médico, los bacteriófagos son objeto de estudio por su influencia en diversos procesos ambientales. Los científicos investigan cómo participan en ciclos biogeoquímicos, como el del nitrógeno, y en la degradación de materia orgánica presente en el suelo.
La importancia de encontrarlos en tecnosoles radica en que estos suelos contienen altas concentraciones de metales pesados. En el caso de Zimapán, existen depósitos de minerales como oro, plata, cobre y cadmio, además de una elevada presencia de arsénico.
El doctor Jorge Antonio Valdivia Anistro, asesor de la tesis y responsable del Laboratorio de Estequiometría y Microbiología Ambiental de la FES Zaragoza, señaló que aún se conoce poco sobre la función ecológica de los bacteriófagos. Sin embargo, destacó que investigaciones recientes muestran que participan en procesos fundamentales de los ecosistemas.
“Contar con bacteriófagos aislados de este ambiente nos permitirá estudiar si intervienen en la transformación de contaminantes y comprender mejor su papel en estos sitios afectados por la actividad minera”, indicó. El académico agregó que, en el futuro, estos fagos podrían utilizarse para controlar bacterias que favorecen la oxidación de minerales, proceso que contribuye a la liberación de metales pesados al ambiente.
Por su parte, Ariadnna del Carmen Cruz Córdoba, investigadora en ciencias médicas del Hospital Infantil de México Federico Gómez y colaboradora del proyecto, destacó que actualmente existe un creciente interés por identificar bacteriófagos capaces de combatir bacterias altamente resistentes a los antibióticos.
Explicó que el trabajo de Mirelli consistió en desarrollar y evaluar diversas estrategias para aislar bacteriófagos presentes en tecnosoles, logrando obtener fagos capaces de infectar a Bacillus cereus, una bacteria de importancia médica y ambiental.
A largo plazo, estos organismos podrían modificarse mediante herramientas de ingeniería genética para ampliar su capacidad de infección hacia otras bacterias y explorar nuevas alternativas terapéuticas frente a infecciones resistentes.





